EL LOBO DESILUSIONADO
Esta es la versión del cuento de "los tres cerditos", narrada desde el punto de vista del lobo.
 |
|
El monte era mi hogar. Yo vivía allí, y la verdad es que me sentía ,muy solo. Únicamente por mi aspecto, la gente ya me juzgaba y pensaba que era malvado. Ningún padre dejaba a su hijos jugar conmigo, siempre les decían que no se acercaran por donde estaba yo. Yo vivía al lado de la casa del padre y de la madre de los tres cerditos. Siempre iba allí a llamar al timbre para poder brincar, saltar, jugar y divertirme con ellos. Los tres cerditos nunca me contestaban, tenían como miedo, ni siquiera me daban la oportunidad para explicarles realmemte como soy. Pero estoy seguro de que es culpa tanto del padre como de la madre, ya que siempre les decían que los lobos son muy malos, feroces y que comen carne. Realmente, siempre he querido contar mi versión, ya que soy vegetariano y no me gusta la carne. Día tras día, lo intentaba una y otra vez ...pasaron los años y los cerditos se hicieron mayores, hasta que un día, como, cada día desde mi rincón de al lado de la casa de los tres cerditos, vi cómo se iban con maletas a mudarse a otro sitio. Ese día vi la esperanza, vi la esperanza de poder explicarles realmemte cómo soy, ya que eran independientes y sus padres ya no podían malmeterles más cosas malas de mí. Decidí ir por una flecha indicada a ala derecha de la casa de sus padres, donde ponía "caseta de paja". Llegué ahí donde yo dije:
-Por favor ¿sería tan amable de dejarme entrar? Él me respondió:
-No, solo podrás entrar derrumbando la casa. Así que yo soplé, soplé hasta derrumbarla.
. El cerdito se fue directo para la casa de su hermano, la que era de madera. Así pues, repetí el mismo hablar. Pero me dijeron otra vez que no. Decidí entonces soplar hasta derrumbarla. Donde ahí se fueron directos, otra vez para la casa de su otro hermano, la cual era de cemento. Repetí el mismo hecho, y me respondieron que no. Así que soplé, soplé y soplé pero no lo conseguí. Decidí bajar por la chimenea, donde me esperaban con un cazo lleno de agua hirviendo, y salí disparado hacia arriba. A causa de la maldad de los cerditos, decidí no volverme acercar a ellos nunca más.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario